LA COCINA Y LA CUCHARA
Capítulo VI de “La Casa Mágica” - Scott Cunningham y David Harrington
Cocinar es un proceso mágico de transformación que utiliza los cuatro elementos: Tierra (la comida misma, la cual brota de nuestro planeta), Fuego (la fuente de calor –llama, solar, electricidad-), Agua (el vapor que surge de la sustancia caliente) y Aire. A través de los elementos, el cocinero mágicamente prepara los elementos nutritivos.
La cocina primitiva utilizaba el Fuego, por supuesto. Los vegetales, y con menos frecuencia la carne, se tostaban en estacas duras y calientes. Los líquidos se calentaban en recipientes hechos de cuero o de madera sobre piedras calentadas en el fuego. No había despensa, todos los alimentos se obtenían de los campos y de los bosques.
Las cocinas, raramente estaban inactivas. Calderos con caldos hirviendo, colgaban sobre fuegos con olor a roble en enormes chimeneas abiertas. Cestos repletos de frutos, vegetales, raíces silvestres, jarras con hierbas, harinas, nueces, aceites, miel y vinagre se alineaban en los estantes, esperando a ser utilizados, y el aire estaba impregnado de los deliciosos olores de las comidas que se estaban preparando.
Hoy en día, nuestras cocinas se han convertido en cajas de metal empotradas en la pared. En la mayor parte del mundo, el caldero ha sido sustituido por cazuelas y potes de barro, y la batidora hace tiempo que ha reemplazado al almirez.
Aunque nuestros utensilios son modernos, esto no ha reducido los misterios culinarios. La cocina es todavía el altar en el cual se realizan los conjuros del cocinero. Cocinar es un acto de magia, en el cual la manipulación del cocinero transforma los ingredientes naturales en algo más que la suma de sus partes.
En cierto sentido el cocinero es como el dios o la diosa que posee calderos mágicos de los cuales la comida fluye en cantidades milagrosas. Aunque el arte de cocinar hoy en día se considera una tarea desagradable, puede ser una aventura emocionante, satisfactoria e impregnada de antiguos rituales y tradición.
Porque comer es necesario para vivir, también lo es cocinar. Podemos pagar a alguien para que nos cocine o comer en restaurantes, pero haciendo eso estamos perdiendo la oportunidad de ponernos realmente a tono con nuestros alimentos.
Somos lo que comemos. ¿No es reconfortante que a través de la magia la cocina sea más saludable y fácilmente asimilada por el cuerpo? Si vamos a cocinar para nosotros, ¿no deberíamos proteger la habitación en la cual preparamos nuestras comidas?
Este capítulo no es una guía de cocina mágica; eso puede esperar para más tarde. De todas maneras es una guía a la naturaleza mágica de la cocina, sus utensilios y procedimientos.
Aunque su idea de cocina no pase de meter alimentos congelados en el horno, la cocina es todavía un lugar mágico. Hay muchos encantamientos para proteger al que cocina, a la cocina y a la comida que se prepara. Uno de los más agradables consiste en plantar aloe o sábila en una ventana soleada de la cocina. Esta planta se ha utilizado, desde tiempos muy antiguos para aliviar quemaduras y raspaduras. Para tratar estas heridas corte un tallo flexible y maduro, dándole las gracias a la planta por su sacrificio. Estruje la hoja de la planta y ponga el líquido que suelte sobre la zona lastimada. El dolor desaparecerá como por arte de magia, y si este líquido se aplica con cuidado la quemadura puede sanar al día siguiente.
La planta de aloe o sábila tiene propiedades mágicas. Si crece en la cocina, protege al cocinero de los accidentes que pueden ocurrir mientras se prepara la comida. Cuando use aceite de aloe en la cocina, unte con él la mayoría de los utensilios, ventanas, puertas y herramientas, para protegerlos también. Si no puede plantarla en la cocina, plántela en cualquier lugar de la casa.
Otra protección popular es un bulbo de ajo, cebollas o pimientos. Estos bulbos se pueden comprar en tiendas de alimentos o en mercados y no son sólo elementos protectores, sino que además son muy decorativos. Si cuelga como ristras uno de estos vegetales en la cocina con propósitos protectores, no los use nunca como alimentos, ya que absorberían toda la negatividad y pondrían en peligro a todo aquel que los comiese.
Una cabeza de ajo o de cebolla colocada en el alfeizar de la ventana de la cocina es también una estupenda protección. Cristales emplomados (espejos) que reflejan el Sol colgados en una ventana soleada en la cocina son también excelentes elementos protectores.
Símbolos tales como pentagramas, cruces solares y corazones se pueden pintar, grabar o marcar con tiza, o dibujar, con los dedos mojados con aceites perfumados, en las canastas, alacenas, utensilios, sartenes y pucheros, incluso en los platos.
Algunos conjuros son indicados para evitar el hambre en el hogar. Uno de ellos consiste en llenar una jarra con alfalfa y colocarla en la despensa. Mientras esté allí la familia no pasará hambre. Otro consiste en colocar dos trozos de raíz de lirio (Acoros Calamus) en algún lugar de la cocina. Tanto éste como el de la alfalfa protegen contra la pobreza.
Para proteger la comida de la contaminación se puede fabricar una botella de magia casera. Poner tres agujas, tres alfileres y tres clavos dentro de un tarro, llenarlo con sal, taparlo fuertemente, sacudirlo con vigor nueve veces y derramar cera roja en la tapa. Colóquelo en la despensa en un lugar donde no se vea.
Los utensilios de cocina tienen naturaleza mágica. En tiempos pasados todas las cocinas tenían un mortero, era el principal elemento para moler y pulverizar, el cual ha sido reemplazado por batidoras, trituradoras y otras máquinas para moler.
Tanto el mortero como su mango son muy ricos en simbolismo. El mortero o base cóncava representa el principio femenino de la creación, mientras que el mango simboliza el principio masculino. Juntos crean el cambio.
El mortero también recuerda al caldero, un utensilio mágico y sagrado. En realidad el mortero y el mango están llenos de magia, que colocados en la cocina (aunque en realidad no se usen nunca) protegerá la habitación. De todas maneras es tan útil que parece un desperdicio no utilizarlo. El mortero es perfecto para pulverizar especias, frutos secos y hierbas para usos culinarios y mágicos. Practique con él hasta que se acostumbre a usarlo. Cuando lo utilice mueva el mango en el sentido de las agujas del reloj, de otra manera de forma inconsciente se pueden verter vibraciones negativas dentro de la sustancia que se está preparando. Mientras está moliendo, mantenga pensamientos alegres y saludables. Si lo desea, concéntrese en la bondad de la comida que está preparando o en las virtudes mágicas de las especias o hierbas usadas como condimentos.
Como los juegos de morteros y magos son de gran variedad de materiales, muchos cocineros los coleccionan. Al adquirir un juego para cocinar, se debe escoger uno de construcción sólida que pueda soportar un fuerte martilleo. Los morteros de barro o de cristal se rompen fácilmente.
Si usa el mortero para cocina y para magia, tenga juegos diferentes, ya que en un mortero donde se ha machacado acebo o muérdago no debe usarse para machacar ajos.
Hay otros tres utensilios culinarios –coladores, tamices y escurridores- que tienen una larga historia mágica. Si se cuelgan o colocan con propósitos protectores, mantienen la cocina segura. Fuentes antiguas dicen que para disipar las pesadillas hay que colocar un tamiz cerca de la cama mientras se duerme. Los agujeros difuminan el exceso de energía que pudiese atormentar a la mente subconsciente.
En los paneles de la cocina se pueden colgar moldes de cobre para adornarla con sus ricos olores. El cobre está regido por Venus, el planeta del amor. Estos moldes por tanto traerán vibraciones amorosas a la habitación.
Los trípodes se han usado en las cocinas durante muchísimos años. Los potes calientes se colocaban sobre utensilios de metal con tres pies (de aquí el nombre), los cuales se encontraban con frecuencia en las ruinas de cocinas antiguas. Trípodes de hierro fundido son ya difícil encontrarlos, merecen la pena coleccionarlos porque están llenos de simbolismo y magia. Los símbolos que comúnmente aparecen en los trípodes son: escobas (símbolo de domesticidad, limpieza y protección), corazones (que representan amor y protección), pájaros (creatividad y libertad), flores (pasión) y pentagramas (protección).
Los trípodes están íntimamente conectados con la magia, no sólo porque el tres (el número de sus patas) es uno de los principales números mágicos, sino que también está dedicado a la Luna y a la Diosa de los misterios de la Wicca.
El fogón, un elemento de transformación dedicado al elemento del Fuego, fue y todavía a veces es considerado sagrado, debe mantenerse limpio, y puede constituirse en la magia más difícil de practicar.
En China, algunas personas creían que el fogón debía colocarse mirando hacia el Sudeste para obtener mejores resultados. Como se creía que albergaba a un dios, algunas acciones como gritar, jurar, cantar, besar o incluso cortar cebollas no debía hacerse delante o encima de él.
Hay muchos conjuros para la cocina que se pueden intentar. Si desea que una receta le salga perfecta, cópiela con tinta roja, déjela en una superficie lisa de la cocina, coloque encima una vela roja en una palmatoria y encienda la vela, déjela quemar completamente andes de empezar a preparar la receta. Mientras arde, visualícese a sí mismo cocinando el plato con mucho éxito.
Cuando se le queme la comida, se corte, se le caigan ollas y sartenes o experimente una serie de accidentes, puede que sea necesaria una limpieza. Consiga una tetera de cobre nueva y brillante, llénela de agua (preferiblemente embotellada, o agua de lluvia o de manantial), añádale algunas hojas de laurel, romero, corteza de limón (fresca si es posible) y canela. Colóquelo al fuego sin tapar. Coloque tazones o vasos con flores de colores por toda la cocina mientras el agua se calienta. Cuando el vapor perfumado llene el aire, eche sal sobre el suelo de la cocina, después bárralo y échelo fuera de la casa.
Coloque una cebolla entera debajo del fregadero de la cocina para absorber la negatividad (cámbiela cada mes si es necesario). Después de unos pocos minutos apague el fuego. Deje que se enfríe el líquido de la tetera, cuélelo a través de un paño y salpique unas cuantas gotas en los utensilios, en los armarios, en el fregadero, en el piso, etc. Si lo desea, añada parte a su fregona y friegue el suelo hasta que brille. Tire el resto del agua por la cañería y su cocina quedará fresca, limpia y lista para hacer magia.
Una limpieza más simple consiste en atar dos trapos de cocina por el medio, colocarlos en una taza de agua con hojas de laurel y dejarlos hervir durante dos minutos. Cuando el agua se enfríe, retire los trapos y las hojas, y tire el agua por la cañería o fuera, en tierra baldía. Queme los trapos atados y las hojas. Sus problemas desaparecerán.
Hubo un tiempo en que se temía que la comida pudiera ser embrujada. Por tal razón, cuando se llevaba a la mesa, se cubría para preservarla de los maleficios.
Antes se creía que ninguna comida podía hechizarse si había sido previamente salada, debido probablemente a las cualidades mágicas y preservantes de la sal. En realidad, la tradición nos aconseja echar la sal a la comida para evitar el maleficio.
La sal era tan sagrada en la antigüedad que los romanos adoraban a Salus, la diosa de la sal, prosperidad y salud. A los soldados romanos se les pagaba con sal. De ahí viene la palabra salario. La sal ha tenido un importante papel en magia y en religión desde la antigüedad como símbolo de pureza, vida, eternidad y fortuna. Hablando de sal, se considera de mala suerte quedarse sin ella. Para evitarlo compre un paquete extra de sal.
Al cocinar cualquier tipo de comida, desde una sopa hasta zuchini, haga el signo del pentagrama en la cacerola con un tenedor o un cuchillo. Esto protege a la cacerola y la comida, asegurando su salubridad. Caracteres chinos que significan salud, fortuna y prosperidad se trazan también en las cacerolas.
El objetivo final del trabajo de la cocina es, por supuesto, consumir los alimentos. Comer es un acto místico. Una unión de fuerzas vitales que nos permiten seguir viviendo.
Lo que comemos en un hogar mágico es casi tan importante como la manera como lo cocinamos.
Muchos magos en nuestros días son estrictamente vegetarianos, mientras que otros consumen una gran variedad de alimentos, incluyendo carne. Para que un hogar mágico funcione correctamente, sus residentes deben comer bien también. Una dieta que incluya frutas y verduras frescas, productos de grano integral, poca azúcar y grasa, además de las adecuadas (pero no excesivas) proteínas es la manera más sana de alimentarse.
A pesar de que algunos aseguran que una alimentación completamente vegetariana es esencial para la magia, esto no se aplica a todo el mundo. En la mayoría de las culturas, la carne es el segundo aporte alimenticio después de los vegetales y de las legumbres. Usted puede escoger.
Comer con otros crea un lazo único. Es la base de las comidas rituales, como la comunión tan popular en la religión. Cuando se come con una persona se establece un vínculo y se comparte un ritual, aunque no la vuelva a ver.
Rezar antes de comer debe hacerse como un acto de unión con la comida que va a ser consumida, tanto a través del reconocimiento de un ser supremo o un simple canto dirigido hacia la comida. Esto puede hacerse en silencio. Antes de comer coloque las manos a cada lado de la comida y envíe energía a través de la visualización. Reciba su energía de vuelta y entonces disfrute.
La mesa de comedor está cargada de rituales. Debe estar paralela a las paredes para que las líneas de energía que corren a través de sus cimientos floten suavemente alrededor de ellas. Como la mesa del comedor (y todas las mesas)) parece un altar, acciones tales como sentarse encima de la mesa, colocar dinero o zapatos encima de ella trae mala suerte.
Al poner la mesa, ponga primero la sal y retírela al final. La sal protege la comida y a los comensales. Al comer con otros, pase la sal con una sonrisa.
Al pasar los platos de la comida en el sentido de las agujas del reloj alrededor de la mesa, se cargarán de energías positivas y asegurarán que sean saludables.
En la antigüedad cuando el envenenamiento era común, se realizaban rituales para evitar estas calamidades. Si se sospechaba que la comida había sido envenenada, a la hora de comer se clavaban un cuchillo con el mango de hueso de serpiente en la mesa. En el caso de que la comida estuviese envenenada el cuchillo temblaría y se agitaría. Los cubiertos de marfil se ponían dentro de la comida sospechosa. Si la comida había sido envenenada el mango se ponía negro.
Antes de comer algún líquido con cuchara (tales como sopa o potaje) revuelva el contenido de la taza de derecha a izquierda (sentido de las agujas del reloj) tres veces, después retire la cuchara y disfrútelo. También puede mover un vaso tres veces en el sentido del movimiento solar antes de beber, para purificar el contenido. Siempre que haga un brindis asegúrese de los vasos resuenen para el brindis sea oído por las fuerzas superiores.
Deje siempre un poco de comida en el plato, ya que la tradición dice que quien rebaña el plato sólo conocerá la pobreza.
Cuando estrene un juego de cubiertos de plata, formule un deseo. Visualice el deseo cada vez que levante el tenedor o la cuchara, y el deseo podrá convertirse en realidad, y si usted, como tantos hoy en día, está intentando comer menos, silbe en la mesa. Esto puede apagar su apetito, aunque algunos lo consideran de mala suerte.