lunes, 22 de marzo de 2010

Principios e ideas en la cocina de brujos

El que cocina está en posición de dominación. El que come se entrega. Ese es el principio mágico de la cocina. Se trata de un acuerdo tácito a través del cual quien come cede el poder a quien le da de comer. En la mayoría de las culturas, donde son las mujeres quienes cocinan todos los días, ellas toman el control y los hombres se entregan a este acto de dominio cotidiano. En ese momento, ellos son seres desvalidos y ellas transfieren al gesto de alimentar todo su poder para transformarlo en el simple ejercicio de la madre universal. Cuando este patrón se rompe porque, llámese él o ella, decide ejercer el poder de la cocina para seducir a otro se produce entonces un evento único. Para que funcione es preferible, o casi imperativo, que exista la intención de seducir y dejarse seducir a través de este acuerdo implícito entre el que alimenta y el alimentado. Es así como todos los caminos conducen a un mismo lugar: la comida es mágica. Cocinar es un acto mágico. Disfrutar la comida es una consecuencia de esa magia.

En cualquier caso, la magia por ingestión es tan poderosa como los hechizos y conjuros, aunque difiere de ellos en su uso y aplicación. Su alcance es más general y tal vez más fuerte en un campo determinado, pero a la vez menos específico.

Los magos y brujos modernos no reniegan de los avances modernos e incluso los incorporan a sus prácticas habituales. Por ejemplo, la luz eléctrica puede ayudar a conectarse con otras energías de manera mucho más vertiginosa que una vela, aunque el punto de enlace de los dos planos de la realidad es menos profundo que a la manera antigua. También existe la magia más cercana a la religión y al sacerdocio. Es la que invoca la intercesión de dioses y seres sobrenaturales para que brinden poder a quien realiza los trabajos de brujería.

El verdadero brujo es aquel que ve en sus actos un hondo sentido religioso, no en el sentido tradicional y moderno sino en uno mucho más profundo y subconsciente, ligado a las antiguas concepciones patriarcales y matriarcales.

Los brujos tienen la función de interceder ante las fuerzas naturales o sobrenaturales para que obren en beneficio o perjuicio de alguien en particular o de una comunidad.

El vocablo ingles Witch, que significa Bruja, deriva del anglosajón wit, que quiere decir conocer. Quienes se inician en la brujería conocen el mundo que va mas allá del límite de lo sensorial. Por eso la brujería y la hechicería es la búsqueda de nuevas soluciones y nuevos caminos en el Universo. Dentro de esta tradición, el brujo está dedicado a tratar de hallar cada vez más conocimientos inasequibles para el común de los mortales, independientemente de los resultados que esta búsqueda produzca. Sin embargo, las necesidades materiales de la Humanidad siempre necesitaron y pidieron el concurso de brujos y hechiceros para solucionar desde los problemas más simples hasta los más complejos incluidos los del orden espiritual, sentimental y amoroso. El brujo se debe modelar a si mismo constantemente a través de un intenso contacto con la naturaleza y el estudio de los fenómenos y el espíritu humano tan complejo.

Las brujas que se sienten poderosas y reconocidas socialmente difícilmente comunican sus conocimientos. Suelen ser egoístas y se guardan todo para sí. Por otra parte se apegan a los viejos textos sagrados y no emplean demasiado tiempo en la experimentación. Pero en cambio, las brujas menos atadas a la sensación de poder, desparraman sus conocimientos y tratan que la comunidad los aproveche ampliamente. Así, la energía fluye recíprocamente de manera positiva.

Tres principios fundamentales están en la magia: similitud, contacto y poder. Si consideramos el primero, vemos que lo semejante produce lo semejante, o que los efectos semejan a sus causas; en referencia al segundo, que las cosas que una vez estuvieron en contacto actúan recíprocamente a distancia, aún después de haber sido cortado todo contacto físico. El primer principio puede llamarse ley de semejanza y el segundo ley de contacto o contagio. En referencia al poder, éste se encuentra como una esencia en todas las cosas de la naturaleza y el universo, incluyéndonos a nosotros. Esto implica una interacción de fuerzas entre los ingredientes y elementos de cocina con el poder que emana de nosotros. Otras creencias “alternativas” y de la “Nueva Era” son obviamente mágicas; muchas son antiguas y muy conocidas, como el uso del color y las piedras y metales. En último término, toda magia o movimiento enérgético se manifiesta de dos formas, bien como magia simpática o como magia comprensiva.

La magia simpática o magia de la imagen es la forma de magia más antigua y data de la época de las cavernas cuando se buscaba representar imágenes de escenas que no habían sucedido, con el fin de que en la realidad ocurriera aquello que se habían pintado. La magia simpática es icónica, esto quiere decir que emplea la imitación duplicando el modelo de tal forma que sea lo más cercano a la realidad (recordemos que lo real no siempre es lo empírico y pragmático, pues un simple sueño es real porque ocurre en nuestro cerebro, en un plano mental y psíquico). Para ejemplificar esta definición, usaremos las señales convencionales; si vamos por una carretera y vemos una señal en la que aparece un carro y sobre el unas rocas a punto de colisionarlo, nos hace referencia inmediata a su significado, y no requiere un sistema de interpretación complejo, pues es una réplica semejante a su modelo. La visualización es una forma de magia simpática muy avanzada que no requiere la representación en el plano físico, y esto es lo que ustedes harán si continúan el programa responsablemente.


La magia comprensiva es aquella basada en la idea de la “comprensión” de un sistema de codificación y descodificación de símbolos, que pueden no tener significado para quien no los comprenda, pero que parte de la idea de que las cosas se interrelacionan entre sí y a distancia, porque están ligadas secretamente por un enlace invisible. Por ejemplo, al asociar el color verde con las plantas, lo podemos vincular con el crecimiento de éstas, por lo tanto encendemos una vela verde para traer la prosperidad. En otro caso, al asociar el fuego como el medio para la cocción de un alimento crudo, o para la combustión de madera y otros materiales hasta convertirlos en ceniza, nos permite inferir un hechizo mágico basado en la quema de una hoja de papel con un deseo o mensaje escrito, a fin de lograr la transformación de una situación determinada. Otro ejemplo, es el caso de la danza mimética, como un medio para percibir o invocar a las deidades, contar sus hazañas, aplacarlas, solicitar su intervención o comunicarse con ellos. Los gestos y movimientos retratan imágenes del cambio deseado. En realidad estas son "llaves" o instrumentos simbólicos con los que solemos enfocar nuestra energía e intención, que es la que realmente hace el cambio. La palabra clave para comprender este tipo de magia es “simbolismo”, y el simbolismo en la magia es muy rico y extenso. Para realizar hechizos de magia comprensiva debemos comprender de asociaciones y correspondencias.

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